La Madre

El vínculo maternal es el más importante, porque es el primero que mantenemos en nuestra vida. De ella nos nutrimos, y conforme haya sido esa nutrición, serán las herramientas que tendremos para enfrentar la vida, de ella recibimos la energía de vida, según haya sido esa energía, así nos sentiremos.

La madre representa la vida, si yo no estoy en paz con mi madre estaré en guerra con mi vida. Por eso la importancia de sanar este vínculo. Muchas de nuestras enfermedades, son del niño que no recibió ese amor que le hizo falta de su madre, y así quedó desnutrido emocionalmente.

De la madre se desprende la relación que mantenemos con  nuestro cuerpo, la relación que mantenemos con el mundo, la relación que mantenemos con la comida, la relación que mantenemos en otras relaciones.

Recordemos que es la madre la primera que nos alimenta, y conforme haya sido ese alimento, será la nutrición en forma de energía de vida que tendremos para enfrentar la vida.

La madre está ligada a nuestra abundancia, si no nos sentimos abundantes emocionalmente con nuestra madre, cuando fuimos niños, me sentiré carente en el mundo, en mi vida de adulto.

Por eso este vínculo es el más importante, no existe otro igual, ni nunca volverás a estar igual de cerca a otro ser humano que cuando estabas dentro de tu madre. Ni siquiera con la pareja ni con la persona que sientas más cercana en tu día a día vas a estar tan conectad@ como dentro del vientre de tu madre.

El camino hacia la madre es un caminar que te lleva de vuelta a ella, de vuelta a restablecer lo que habías perdido. Este camino puede ser confrontador, te puede demandar fuerza o determinación, te requerirá del desapego de lo que te habías contado sobre ella y sobre tu vida y te retará a dejar de cuestionarla y criticarla, a salvarla o compensarla. Te permitirá ver su humanidad y su divinidad y a verla en ti de una forma como nunca antes te hubieras imaginado.

¿Qué ocurre cuando empiezas a trabajar el vínculo con ella?

Cuando puedes empezar a trabajar el vínculo con la madre, todo lo relacionado con lo femenino y con la línea materna empieza a fluir: el estar nutrido o desnutrido, los recursos, y también las relaciones afectivas. La forma en cómo nos vinculamos con la madre determina también cómo nos relacionamos con la pareja y con los hijos.

El Padre

Bert Hellinger nos dice que “los padres siempre acompañan a los hijos, sin importar si están presentes o ausentes”. Ellos siempre están en los corazones de los hijos. Cuando nos hace esta afirmación no es desde una metáfora sino literalmente. ¿Para qué nos sirve ser conscientes de esto?

Tal como la energía de la madre se relaciona con algunas cosas de la vida cotidiana, la energía del padre se relaciona con otras: el padre y lo masculino te permiten reconocer los límites de aquello que te ayuda a saber de dónde vienes, a dónde vas y hasta dónde llegar; te permiten concretar proyectos, independizarte y avanzar hacia la madurez, (quizás hacia un nuevo país, emigrar, viajar, nuevos trabajos, una nueva relación…). Todo esto es gracias a la capacidad de lo masculino de cortar con aquello que te impide avanzar, moverte y crecer. El padre da la fuerza del avance, de romper barreras; también da el pensamiento lógico matemático. Entonces, sin el padre en cierta forma también estamos perdidos. En consecuencia, el no tomar al padre supone que el mirar hacia adelante, hacia el futuro, y avanzar sea muy difícil. De igual forma, si no se ha podido tomar al padre o la figura paterna resultará más dificultoso avanzar hacia una carrera universitaria. Incluso las adicciones, según Hellinger, son indicadores de no haber podido tomar al padre.

Si lo piensas, cada ser que llega a este mundo viene de un padre que le dio la vida. Por tanto, tu padre también formó parte de ti y te dio la vida. Sin la fecundación de ese óvulo la vida no es posible, es decir, sin lo masculino la vida no puede pasar a la siguiente generación. Después del proceso de la unión de tus padres, tú estás aquí. Esto significa que, independientemente de lo que pasó con vuestra relación, más allá de si te acompañó toda la vida, o si sigue presente, o nunca lo conociste, donde realmente le vas a encontrar y vas a sanar el vínculo con él es en tu corazón.

 

Integrando a los padres

Tú eres la unión perfecta de padre y madre. De ahí la importancia de integrar a padre y madre en la misma dimensión. Eres 50% mamá y 50% papá. La vida te llega a través de ellos, igual que a ellos les llegó a través de sus padres (tus abuelos y abuelas paternos y maternos) y así muchas generaciones hacia atrás.

Integrar a los padres dentro de mí, honrar a todos mis ancestros y el lugar de donde vengo es uno de los objetivos principales del movimiento sistémico.

¿Qué es Movimiento sistémico?

El movimiento sistémico surge de aunar la conciencia corporal, la danza y la pedagogía sistémica.

Son sesiones psico-corporales en las que se propone mirar nuestras raíces y ancestros,  tomar conciencia de las “casualidades” que han tenido que darse para que yo esté aquí en este momento. Cuantos estuvieron antes que yo y cuantos dejaron de estar para que yo llegara. Esta mirada y reconocimiento nos fortalece y nos ayuda a conectar con la grandeza del sistema familiar que nos sostiene. Tomar impulso para ir hacia la vida honrando quien soy y de donde vengo.

¿Qué es la pedagogía sistémica?

La pedagogía sistémica está basada en la aplicación de las leyes de los sistemas. Tiene sus raíces en la teoría de la comunicación humana, la teoría de sistemas, PNL, análisis transaccional, terapia primal etc…Sus bases residen en que el funcionamiento y la convivencia de cualquier sistema depende de que cada elemento que lo integra este ordenado, es decir, ubicado en su lugar y realizando las funciones que le corresponden, así el sistema estará en armonía y será posible la convivencia de manera fluida. Cada sistema tiene sus propias leyes, conocerlas supone una gran ayuda.

En Pedagogía Sistémica se amplía la mirada, creando espacio de interacciones respetuosas en el que todos podemos mirar en todas las direcciones. Esto nos ayuda a estar presentes y hacernos más conscientes del valor que tiene la vida que nos ha llegado a través de nuestros padres, y que ellos recibieron también de los suyos, así por muchas generaciones.

Metodología

Realizaremos un viaje desde la mirada sistémica, incorporando el movimiento, la conciencia corporal, la danza,  el ritual, los elementos de la naturaleza, los cuentos, la respiración, la escucha, la música y el silencio.

La metodología que empleamos, se basa en el aprendizaje experiencial o vivencial que proporciona la oportunidad de interiorizar lo ofrecido durante el taller, a través de la autoexploración y experimentación.

La metodología siempre parte del principio de avanzar desde dentro hacia fuera. Partimos del individuo, de sus necesidades y motivaciones internas, que son la guía para darle un espacio adecuado en el que pueda expresarlas hacia el exterior. Esta expresión implica y conduce a la comunicación y encuentro con el grupo.

Trabajamos desde un enfoque amable de juego y exploración.

¿Cómo se desarrolla una sesión de Movimiento Sistémico?

Ponemos en juego dinámicas corporales y de movimiento que facilitan profundizar en la escucha.

Tomando como hilo conductor el título del taller “raíces”, al igual que un árbol, hundiremos nuestras raíces en la profundidad de la tierra para, desde allí, elevar nuestro tronco y permitir que nuestras ramas ondeen al viento.

Toma influencias de la danza contact, metodologías de conciencia corporal, movimiento expresivo, y prácticas meditativas. Se proponen diferentes juegos de exploración a través de la inducción de imágenes, la música y la observación, creando un campo de juego físico y emocional donde nuestros sentidos, la exploración del movimiento y el diálogo corporal con otras personas son las principales vías que nos conducen hacia un movimiento y danza improvisada.

Es la profundidad de nuestras raíces las que marcan lo alto que podemos crecer. Así como de profundas sean mis raíces, así de alto podré volar.

¿A quién va dirigido?

Va dirigido a cualquier persona de cualquier edad que desee explorar a través del cuerpo, la danza, la conciencia corporal y sus raíces.